#Tipos de editores de libros

 

Recomiendo esta página Web de Mariana Eguaras http://marianaeguaras.com/

En este arículo se nos aclaran los diferentes tipo de editores

Fuente:  http://marianaeguaras.com/tipos-editores-de-libros/

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Muchas veces nos hacemos un lío mental cuando hablamos de “editor”, porque no sabemos exactamente a cuál de los varios tipos de editores de libros nos referimos. O, para más lío, a qué tipo de editor se refiere nuestro interlocutor. (Por supuesto, hablamos de editores de libros, no de editores videos o de sonido).

La confusión más común es denominar “editor” al “publicador” (publisher en inglés), cuando un editor puede ser publisher, pero un publisher puede no necesariamente ser editor. También podemos llamar “editor” al componedor o maquetador de una publicación, al que adquiere derechos de publicación y a quien trabaja el texto conjuntamente con el autor.

Entonces, ¿qué es un editor?, ¿cuáles son sus tareas y responsabilidades? En definitiva:  ¿de qué hablamos cuando hablamos de editores de libros?

El título de “editor” es amplio y más aún en la traducción del inglés al castellano. En inglés podemos encontrar denominaciones como acquiring editor, commissioning editor, copy editor, line editor, managing editor, production editor, project editor y el más genérico book editor. En castellano, a todos estos perfiles profesionales solemos traducirlos por “editor”.

Distinguir entre los distintos tipos de editores de libros no suele ser sencillo, ya que no existen límites nítidos que determinen dónde comienza y dónde acaba la labor de cada uno de ellos. En el libro Manual de edición literaria y no literaria, que conforma la serie Libros sobre Libros, encontramos algunas respuesta a estas preguntas.

Por tanto, en esta entrada intentaré nombrar los tipos de editores de libros que conozco y definir sus perfiles. Como toda lista, es enunciativa y no limitativa 😉

#Diferenciación de los tipos de editores de libros

— Editor de adquisiciones – Director editorial: (acquiring editor – acquisitions editor) es el editor principal, el tipo de editor que más importancia tiene dentro de la estructura editorial.

En definitiva, es el director editorial, el editor sénior. Aunque la traducción del inglés sería “editor de adquisiciones” en castellano conocemos este perfil más por “director editorial” (managing editor) que, por otro lado, en inglés suele llamarse “editor jefe” (editor in chief), sobre todo en prensa.

La función principal de este perfil de editor es contratar o “comprar” derechos de obras y obtener contratos editoriales firmados por parte de los autores o sus agentes editoriales.

Es quien investiga y busca posibles obras para ser publicadas por la editorial para la que trabaja. Es el editor que negocia, el que visita las ferias de libros, el que se reúne con agentes literarios, contacta autores e idea libros por encargo.

Es el editor con un perfil más ejecutivo y empresarial, con mucha libertad de acción dentro de la empresa editorial. De su criterio empresarial, su sagacidad en detectar autores que vendan libros y su capacidad de negociación depende el funcionamiento de la empresa editorial.

En el libro Gestión de proyectos editoriales: Cómo encargar y contratar libros David Gilles menciona que en Estados Unidos al editor de adquisiciones también se lo llama coordinador editorial (commissioning editor). Desde mi punto de vista y más allá del título, lo importante reside en las labores, ya que un coordinador editorial puede editar pero también no hacerlo, y limitarse a las tareas de organización y coordinación.

 

— Editor de contenido – Editor de mesa: (copy editor) es el editor que trabaja con el texto de un autor, el editor que realiza el editing de un manuscrito antes de ser publicado. Es frecuente que esta labor se combine con la corrección de estilo. A veces, incluso, se lo confunde con el corrector ortotipográfico o con el corrector de pruebas o galeradas (proofreader).

Personalmente, prefiero denominar a este tipo de editor como “editor de contenido” frente a “editor de textos”, ya que la primera denominación es más amplia. Muchos libros van más allá del mero texto e incluyen tablas, gráficos e imágenes; por ejemplo, los libros de no ficción o los libros ilustrados. Este editor también debe velar por la calidad de estos elementos gráficos y de las imágenes, además del texto.

En libros muy específicos de X temática, el editor de contenido es un experto en el tema que aborda el libro pero puede no saber sobre edición. Por ejemplo, es muy común en publicaciones científicas (libros y revistas) la figura del “referato” (revisión por pares [peer review]) o “árbitro” (referee), que vela por la pertinencia de los contenidos a publicar.

 

— Editor – Propietario de la editorial: muchas veces llamamos “editor” al dueño de la empresa editorial, pero puede que este no gestione derechos ni trabaje el texto de los autores, ni componga publicaciones. En otros casos, puede realizar las diferentes labores de edición además de ser quien ha creado la empresa (sobre todo en pequeñas editoriales).

Si el propietario de la editorial es un inversor, incluso tal vez no tenga idea de lo que es la edición y publicación de libros, ya que se limita a facilitar los medios de financiación de la editorial (con el ojo puesto en los resultados, claro está).

El idioma inglés cuenta con dos palabras distintas para denominar a uno y otro: editor y publisher, pero en castellano no contamos más que con la expresión “editor” para hacer referencia a ambos.

 

— Editor de proyecto – Coordinador editorial: es quien supervisa todas las etapas de producción de un libro y se asegura que los procesos sean cumplimentados en tiempo y forma. En el sector editorial, es el perfil que conocemos como coordinador editorial.

Es el tipo de editor que trata a diario con el autor, el que solicita presupuestos a los posibles colaboradores que intervienen en la edición de la publicación y a las imprentas. También es el perfil de editor que se encarga de que cada uno de los procesos se realicen en el tiempo y la forma que han sido pactados.

Este tipo de editor, aunque no realice algunos de los servicios editoriales que coordina, debe conocerlos lo suficiente para velar por la calidad de estos. Debe tener suficiente formación para saber que los servicios que realizan otros profesionales están ejecutados de manera adecuada.

Dentro del mundo del libro no suele utilizarse la expresióneditor de proyecto”, sino más bien la de coordinador editorial o “coordinador” a secas. Sin embargo, sí se utiliza con frecuencia en otros ámbitos como el del software o la tecnología en general.

 

— Editor digital: es un perfil que tímidamente comienza a aparecer, que considero necesario y cada vez más. Un editor que posea formación en el sector editorial tradicional, pero que además piense en clave digital, que analice cómo el mundo del libro puede imbricarse con el digital y a la inversa.

Entre sus funciones destacan “alentar (y ayudar) a sus autores a tener una presencia activa en línea” (…) agregar valor al proceso editorial 2.0, en calidad de especialista en la planificación y ejecución de un eje central digital, gestionando autores y sus contenidos, facilitando la comunicación entre las comunidades de lectores y autores, la gestión de sus datos y la información a diversos niveles, temas, aplicaciones y contextos” (Actualidad Editorial).

Para poder realizar lo mencionado en el párrafo anterior, demás está decir que tiene que conocer al dedillo cuestiones tales como los formatos de libros electrónicos; HTML, XML y JDF; funcionamiento de redes sociales, blogs y páginas web, etc.

 

— Editor técnico: en según qué ámbitos, se suele llamar “editor técnico” al maquetador, maquetista o componedor. Por ejemplo, cuando trabajé en el servicio de publicaciones de un banco comencé a hacerlo como editora técnica, porque era quien me encarga del formato de las publicaciones.

Trabajaba codo a codo con el editor de contenido o referato, que era quién daba el visto bueno al contenido. Como editora técnica, mi tarea era dar forma a esos contenidos y mi responsabilidad residía en establecer cómo serían presentados esos contenidos y ejecutar las acciones necesarias.

Así, debía velar por la calidad de la publicación impresa y del PDF interactivo que se subía a la web del banco y se enviaba por correo electrónico, tanto de la apariencia o estética como del correcto funcionamiento en el caso del PDF. Lo mismo aplicaba para otro tipo de piezas gráficas, los boletines o newsletters online, las comunicaciones internas, etc.

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#Los 9 puntos imprescindibles de la formación del escritor

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Fuente: https://www.sinjania.com/formacion-del-escritor/

¿Cuál debe ser la formación del escritor?

Con mucha frecuencia nos llegan correos de personas que desean dedicarse a la escritura. Quieren saber qué deben conocer, cuáles son los ámbitos en los que deben formarse para emprender una carrera de escritor.

No es una pregunta baladí. Tal vez tú mismo te la hayas planteado en alguna ocasión si acaricias la idea de dedicarte a la escritura.

Vivimos en un entorno cambiante y muy exigente que pide de nosotros multidisciplinaridad a la par que formación continua. Y esa realidad afecta a todas las profesiones, también a la de escritor.

Por cierto, si escribes relatos y quieres mejorar tus técnicas, pásate por aquí.

Hoy día, si quieres ser escritor, precisas de una serie de conocimientos que superan lo meramente literario para incluir también rudimentos de programación, marketing y edición.

Vamos a ver qué formación necesitas saber si quieres ser escritor en el siglo XXI.

1. Literatura

Para ser escritor hoy necesitas, como siempre, amplios conocimientos sobre literatura. Deberías leer a los clásicos y los libros más representativos de las diferentes corrientes literarias. También los libros más señalados de las diferentes lenguaas y culturas.

Pero también tienes que estar al día de las nuevas tendencias y corrientes, de los escritores más reconocidos del momento y de las opiniones de la crítica literaria.

Para ser un buen escritor tienes que ser un lector voraz.

2. Escritura

Como escritor debes conocer las diferentes técnicas y recursos literarios con los que puedes experimentar en sus textos.

A adquirir este conocimiento te ayudarán tanto los cursos de escritura en los que puedas participar como el amplio conocimiento de la literatura universal al que llegarás gracias a la lectura.

Conocer qué técnicas se han usado y cómo te permitirá experimentar con tu propia escritura, haciéndola más compleja, personal y original.

3. Ortografía y gramática

Pudiera parecer que es innecesario advertir sobre la necesidad de que un escritor domine la ortografía y la gramática. Por desgracia no es así, a pesar de que en España la educación es obligatoria al menos hasta los dieciséis años y a la mayoría se nos suponen estos conocimientos.

Sin embargo, muchos escritores cometen en sus textos importantes faltas de ortografía y fallos gramaticales.

Si te vas a dedicar a la escritura, pégale un repaso al libro de Lengua, consulta tus dudas (tienes la web de la RAE para resolverlas de manera fácil e instantánea) y, una vez más, lee mucho.

4. Marketing

El marketing es hoy día un conocimiento básico.

Ya sea que te decantes por la cada vez más popular autopublicación o bien por la edición tradicional vas a tener que aprender marketing.

El marketing te ayudará a promocionar tus libros y aumentar tus ventas. Pero también te ayudará a promocionarte a ti mismo y ampliar tus oportunidades profesionales.

Para una completa formación del escritor es necesario saber vender y para ello necesitas aprender a desarrollar y ejecutar un plan de marketing desde cero.

5. Edición

Otra cosa importante para la formación del escritor es conocer los rudimentos del mundo editorial.

Muchos escritores no saben en qué se diferencia la edición tradicional, de la coedición y de la autoedición. Y esto es así porque apenas saben nada del proceso editorial y de las tareas que implica.

Este sin embargo es un conocimiento fundamental. Si vas a ponerte en manos de una editorial te permitirá saber qué puedes esperar y qué no, evitando abusos y falsas expectativas.

Si, por el contrario, piensas asumir tú mismo las tareas de edición de tus libros, deberás saber cuáles son y cómo llevarlas a cabo con solvencia.

6. Diseño

Si te decantas por la autopublicación, una tendencia cada vez más en boga entre los escritores, tienes que tener conocimientos de diseño, tanto de interiores como de portadas.

Si tú mismo vas a ocuparte del diseño de tu libro deberás tener conocimientos avanzados de maquetación: disposición de los diferentes elementos de la página (texto, imágenes, títulos, notas, etc.), viudas y huérfanas, composición, tipografía, etc.

Si te vas a ocupar del diseño de la portada también deberás dominar la composición, la tipografía, la técnica del color, etc.

En ambos casos deberás aprender a usar los equipos y softwares necesarios para realizar correctamente el trabajo.

Si prefieres delegar este trabajo delicado y contratar a un profesional que lo haga en tu lugar, también necesitarás tener unos mínimos conocimientos de diseño que te permitan comunicarte con el profesional elegido y evaluar su trabajo.

7. Libro electrónico

De nuevo, si vas a ser tú quien se encargue de convertir a formato electrónico tus obras, debes aprender todo lo necesario para hacer un buen trabajo. Desde el uso de programas profesionales, pasando por código HTML y CSS o cómo crear una tabla de contenidos (TOC)

8. Blogging

Si te vas a dedicar en serio a la escritura hoy día tienes que tener, sí o sí, una página web de escritor. Tu web actuará no solo como tarjeta de visita, sino que será el centro de tus campañas de marketing y una poderosa herramienta para aumentar tu visibilidad.

Por consiguiente, tienes que saber todo lo necesario para el mantenimiento de una web (gestión de dominios y alojamientos, redirecciones, instalación de plantillas y plugins), para su posicionamiento (SEO) y para su actualización (calendario de publicaciones, curación de contenidos).

9. Emprendimiento

En una buena formación del escritor no pueden faltar aquellos conocimientos y capacidades ligadas habitualmente al emprendimiento. Recuerda que, hoy día, si vendes libros eres también un empresario y como tal tienes que tener conocimientos básicos de contabilidad, gestión del tiempo, gestión de equipos (en el caso de que contrates a profesionales que te ayuden en las diferentes etapas de preparación de un libro), marketing, etc.

Pero también debes desarrollar las actitud de un empesario: estar dispuesto a invertir, marcar un precio justo para los libros que pones en el mercado, asegurarte de que la calidad de los mismos es la adecuada o, por qué no, tratar de obtener beneficios.

Son muchas cosas, pero no te asustes. Una formación del escritor integral no se consigue de un día para otro.

Lo importante es que tengas claro en qué áreas necesitas mejorar y tratar de adquirir esos conocimientos poco a poco. Debes desarrollar una mentalidad orientada hacia la búsqueda permanente, más que al dominio de una simple lista de técnicas. Aprender y mejorar deben ser para ti objetivos inamovibles.

¿Te interesa la formación del escritor? ¿Quieres mejorar la tuya? Pues únete a nuestra comunidad. Solo tienes que dejar justo debajo tu correo electrónico para recibir todas las semanas en tu bandeja de entrada consejos, recursos y técnicas que te ayudarán a ser mejor escritor en todos los aspectos.

#No existe (casi) tal cosa como bloqueo de escritor. Si es que lo hay, esto te curará

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En este artículo de Micah Solomon, There’s (Almost) No Such Thing as Writer’s Block. If There is, This’ll Cure Ya.  publicado en: http://blog.bookbaby.com/2016/06/theres-no-such-thing-as-writers-block/  nos habla sobre el terrible bloqueo de escritor y qué técnicas podemos utilizar para erradicarlo.

Not long ago, the concept of writer’s block didn’t even exist. But once the term was created in 1947 by psychoanalyst Edmund Bergler, those of us who write glommed on to it like nobody’s business.

Before I go any further, I want to be clear: Serious psychological issues can make it very difficult to write, and I don’t mean to trivialize these (nor am I qualified to address them). Sadness, fatigue, physical pain, and substance abuse can get in the way of being able to write, and this post won’t address these either. Finally, when parts of a writer’s life are in deep disarray, it can be hard to compartmentalize writing and get down to business as an author, and I certainly don’t have a complete solution for this, either. But if your blockage problem is less deep-seated, this advice might help you kick your writer’s block out of the way.

Let me put it this way.

You don’t get “eater’s block.” You’re either hungry enough to eat or you’re not.

You don’t get “pushups block.” You’re either motivated to drop and give yourself twenty or you’re not.

You don’t get “mopper’s block.” Either mopping the kitchen is worth doing now or it’s not, and if it’s not, you’re consciously choosing to do something else with your time.

Which brings me to the thing about writer’s block. To the extent that the phenomenon even exists, it’s a highly unhelpful concept for those of us who are authors.

Not too many years ago, the concept of writer’s block didn’t even exist, at least not exactly. But once the term was created in 1947 by psychoanalyst Edmund Bergler, and the concept popularized, those of us who write – or need a reason not to – glommed on to it like nobody’s business.

No longer were we lazy, unmotivated, fearful, etc. We were “blocked.”

I think the secret to overcoming writer’s block is to look at what the blockage really means, in plain, unromantic language. And what it really means is probably one of the following:

“I don’t have a deadline for this particular writing project so I am not going to work on it right now.”

“I’m scared of writing so I’m not going to write right now.”

“I’m feeling lazy, so I’m not going to write right now.”

“That marble pound cake in the pantry is calling to me, so I’m not going to write right now.”

And so forth.

All of which are sort of valid excuses. But you should call them what they are.

Sometimes writing is a glorious, effortless gift from the muse. Sometimes it’s like doing squats, something you have to get through if you want some sort of result. You don’t get to choose which form writing is going to take at which time. You do, however, get to choose how to react when the writing feels like a painful physical workout. You can say “oh, I’ve got writer’s block” and give up. Or you can realize that nobody enjoys doing squats, or writing that feels like squats, and most of all, nobody enjoys starting to do squats. Since that’s the case, and since you won’t be able to get to the next glorious Sigue leyendo “#No existe (casi) tal cosa como bloqueo de escritor. Si es que lo hay, esto te curará”